
Caos, deserción y huida
Una movilización marcada por la baja asistencia, respecto a sus propias expectativas, el descontento de los asistentes y la drástica huida de la dirigencia nacional de Morena fue el saldo de la marcha convocada este fin de semana en la capital del estado, cuyo objetivo principal era exigir la renuncia de la gobernadora Maru Campos.
Pese a que los organizadores del partido oficialista habían proyectado una asistencia masiva de hasta 200,000 personas, las cifras oficiales y los reportes en el lugar estimaron una participación real de apenas entre 5,000 y 6,000 ciudadanos, quedando drásticamente por debajo de las expectativas locales y nacionales.
Retrasos y presiones a adultos mayores
La cita, programada originalmente a las 4:00 de la tarde para marchar desde la emblemática Glorieta de Pancho Villa hasta la Plaza del Ángel, sufrió un retraso de hora y media. Esta espera prolongada causó una visible desesperación entre los contingentes, compuestos en su gran mayoría por adultos mayores.
De acuerdo con testimonios recogidos en el lugar, muchos de los asistentes de la tercera edad manifestaron acudir bajo la presión y la amenaza de que, de no presentarse, les serían retiradas sus pensiones del Bienestar. Ante el intenso calor que azotaba a la capital y tras escuchar un discurso de media hora de la dirigencia, el cansancio hizo mella: casi el 30% del total de los marchantes optó por abandonar el evento antes de que concluyera de manera formal.
Además de las inclemencias del tiempo, factores externos mermaron la convocatoria. En diversos accesos carreteros se registraron filtros y bloqueos simultáneos por parte de ciudadanos chihuahuenses, quienes manifestaron de forma pacífica su respaldo a la gestión de Maru Campos, frenando el avance del operativo de traslado masivo de personas que el partido había orquestado.
Dirigencia huye de la prensa local
El momento más álgido de la jornada ocurrió al finalizar el mitin en la Plaza del Ángel. Al descender del templete, la prensa local intentó abordar a las altas autoridades nacionales de Morena, entre ellas la dirigencia formal, Ariadna Montiel y el secretario de organización, Andrés Manuel López Beltrán («Andy»), para cuestionarlos sobre temas de coyuntura nacional y estatal.
Los reporteros lanzaron preguntas directas a Montiel sobre si Morena planea encabezar una marcha similar en Sinaloa para exigir el desafuero del gobernador Rubén Rocha Moya. Por su parte, los cuestionamientos dirigidos a López Beltrán giraron en torno a las versiones sobre el supuesto retiro de su visa estadounidense y si planeaba entregarse a las autoridades de ese país.
Ninguno de los dos líderes morenistas hizo el menor intento por detenerse, responder a los medios o interactuar con los simpatizantes que aún quedaban en el sitio. De manera escurridiza y visiblemente apresurada, los funcionarios salieron «despavoridos» del punto de concentración para abordar inmediatamente sus vehículos de transporte, dejando atrás una plaza semivacía y un evento que quedó lejos de los objetivos planteados por el partido.